28 noviembre 2009

Obama medita nuevas sanciones contra Iran por negarse al acuerdo nuclear

El final de la gira asiática de Barack Obama, que concluyó ayer ante el último “Muro” que queda de la Guerra Fría y divide aún a las dos Coreas, estuvo marcado por los nuevos desafíos a los que debe hacer frente Estados Unidos en este siglo XXI. Junto a la lucha contra el terrorismo islamista y las guerras de Afganistán e Irak, las aspiraciones atómicas de Irán parecen estar colmando la paciencia del inquilino de la Casa Blanca, que volvió a lanzar una nueva advertencia al régimen teocrático de Teherán. 
 
“En las próximas semanas desarrollaremos un paquete de posibles medidas que indicarán nuestra seriedad con Irán”, reaccionó Obama ante la negativa de la República Islámica de enriquecer su uranio en el extranjero, como se ha ofrecido Rusia, para impedir así que se destine a fines militares y sólo tenga usos civiles. 
 
“Han sido incapaces de decir “sí” y, como una consecuencia, hemos empezado ya las discusiones con nuestros socios internacionales sobre la importancia de que haya consecuencias”, amenazó Obama, que estaría barajando nuevas sanciones contra Irán en caso de que no se llegue a un acuerdo antes de fin de año sobre el enriquecimiento de su uranio. 
 
Dichas medidas podrían empezar a discutirse hoy mismo en una reunión en Bruselas entre representantes de EE.UU. y sus socios británicos, franceses, alemanes, rusos y chinos. De todas maneras, dichas sanciones podrían tardar aún varios meses, ya que aún no está claro que Pekín vaya a aprobar un castigo contra Irán y habría que ver además la posición de Moscú. 
 
Como no podía ser otra forma, Obama también aprovechó su entrevista en Seúl con el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, para analizar el desarme nuclear del régimen estalinista que dirige Kim Jong-il en Corea del Norte. El presidente norteamericano volvió a tender la mano a Pyongyang para que acepte un completo programa de ayuda a cambio de renunciar a sus aspiraciones atómicas.
Pero la novedad de esta “gran oferta” es que el acuerdo debería ser “definitivo, inmediato, irreversible y en un solo paso” para evitar así que las negociaciones se eternicen en un rosario de etapas que, a cada nueva fase, son aprovechadas por Corea del Norte para introducir nuevas condiciones y lastrar así el proceso con más reivindicaciones. 
 
“Lo que quiero enfatizar es que el presidente Lee yo hemos acordado romper el patrón que ha existido hasta ahora, en el que Corea del Norte se comporta de manera provocadora y después está dispuesta a negociar para obtener más concesiones”, indicó Obama. 
 
Por su parte, el presidente surcoreano confió en que el régimen de Pyongyang acepte esta oferta para “garantizar por sí misma su seguridad, mejorar la calidad de vida de su pueblo y abrir un camino a un nuevo futuro”. 
 
Con este nuevo planteamiento, el enviado especial de la Casa Blanca, Stephen Bosworth, viajará el próximo 8 de diciembre a Corea del Norte para mantener conversaciones directas, tal y como había reclamado el “Querido Líder” Kim Jong-il. El objetivo es que Pyongyang vuelva a las conversaciones a seis bandas de Pekín sobre su desnuclearización, que permanecen estancadas pese al compromiso alcanzado en febrero de 2007 por el que Corea del Norte iba a renunciar a su programa atómico a cambio de reconocimiento diplomático, petróleo y ayuda humanitaria. Pero la dificultad para verificar este proceso y el endurecimiento de la postura surcoreana tras la elección del presidente conservador Lee Myung-bak han acabado frustrando el acuerdo. 
 
Por último, Obama y el mandatario surcoreano se comprometieron a desbloquear la ratificación del tratado de libre comercio firmando entre sus respectivos hace casi dos años y medio, pero que también permanece bloqueado por las tensiones comerciales que generan las exportaciones de ternera americana. 

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