17 octubre 2009

Rusia pide paciencia con Irán

Moscú y Washington coinciden en aparcar de momento las sanciones contra Teherán por su programa nuclear
 
La hora de nuevas sanciones contra Irán no ha llegado aún. En esta posición convergieron ayer el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, fueran las que fueran las ideas con las que llegaron a su cita en Moscú.


En la productiva sesión de trabajo resultante hubo más sintonías. Ambos se mostraron optimistas respecto a la firma de un acuerdo de reducción de armas estratégicas ofensivas para sustituir a su debido tiempo al START, una pieza clave del control armamentístico del fin de la guerra fría que expira el 5 de diciembre. También indicaron que estaban animados para explorar las posibilidades de trabajar conjuntamente el campo de la defensa antimisiles, donde Rusia pide que el presidente Barack Obama le explique los detalles de los planes que sustituyen a los de su antecesor, en Polonia y la República Checa.


Por la tarde, Clinton expresó al presidente ruso, Dmitri Medvédev, su deseo de ampliar y profundizar las relaciones estratégicas de EE UU con Rusia, lo cual no le había impedido dejar claro a Lavrov que hay temas en los que está en desacuerdo con Moscú, como Georgia y el rechazo a la independencia de Osetia del Sur y Abjazia, que considera inaceptable. La secretaria de Estado se reunió con activistas de derechos humanos, incluidos miembros de la organización Memorial, y periodistas de Nóvaya Gazeta, entidades que han sufrido varios asesinatos.

En relación a Irán, tanto Clinton como Lavrov tomaron como referencia las declaraciones del presidente Medvédev en el sentido de que las sanciones podrían ser inevitables. Lavrov afirmó que serían "contraproducentes" en las circunstancias actuales. "Hay situaciones en que las sanciones son inevitables, cuando todos los otros caminos se han agotado, pero con Irán estamos muy lejos de esto", sentenció el ruso. Clinton puntualizó que no se había llegado aún a "ese punto", y elogió la actitud de cooperación de Moscú ante el problema que plantea el programa nuclear iraní. No obstante, dejó claro que "si no hay un progreso importante" en la vía de negociación y persuasión emprendida actualmente, Washington buscará "el apoyo de la opinión internacional para más sanciones".

Rusia tiene buenas relaciones con Teherán, pero no está interesada en que éste desarrolle un programa nuclear de carácter militar. Irán desencadenó una nueva oleada de sospechas cuando en septiembre pasado reveló que tenía una segunda planta de enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad de Qom.



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