22 junio 2010

Divisiones y denuncias en cumbre sobre caza de ballenas

Redacción
Un acuerdo que podría regular la caza de ballenas en los próximos diez años comenzó a debatirse este lunes en la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que durante una semana se desarrollará en Agadir, Marruecos.

Esta cumbre es vital para el futuro del cetáceo, cuya población se ha reducido drásticamente en los últimos 25 años.

Según el primer punto de la propuesta presentada por la CBI, la moratoria a la caza de ballenas se mantendrá.

Esta medida, propuesta en 1982 y que entró en vigencia en 1985, prohíbe la caza del cetáceo con fines comerciales en todo el mundo. Es considerada uno de los mayores logros conservacionistas de nuestro tiempo.

Sin embargo, no funciona de igual manera para todos los países. Islandia y Noruega no acataron la moratoria y siguieron cazando ballenas. Japón, que en principio sí firmó la moratoria, optó por llevar a cabo un programa científico por el que anualmente captura alrededor de 900 ejemplares.

Pero a pesar de la intención de que la moratoria se mantenga vigente, la CBI propone crear cuotas comerciales, límites estrictos a aquellos países que no cumplen con la moratoria.

Las legalidades de la caza de ballenas

  • La moratoria, acordada en 1982 y puesta en práctica desde 1985, prohibe la caza comercial de ballenas
  • Objeción: Un país puede formalmente oponerse a la moratoria, y declararse exenta. Ejemplo: Noruega
  • Razón científica: Una nación puede unilateralmente establecer "permisos científicos". Cualquier miembro de la CBI puede hacerlo. Ejemplo: Japón
  • Aborigen: La CBI otorga permisos a grupos indígenas para su subsistencia alimentaria. Ejemplo: Nativos de Alaska
Según los observadores, estos dos puntos de la propuesta son algo aparentemente imposible: mantener la moratoria y a la vez incluir una nueva caza comercial pero con muchos más controles.

Mayor control

De acuerdo con la propuesta, que la CBI define como una decisión de consenso, Japón podría seguir realizando lo que llama caza científica pero pasaría a pescar 400 ejemplares entre ballenas minke y de aleta, la mitad de lo que caza actualmente. En cinco años la cantidad se reduciría a 200.

De ser aprobada la propuesta, se impediría que aparte de Islandia, Noruega, Dinamarca y Japón nuevos países se sumen a la práctica. Además, la CBI controlaría la caza de todas las ballenas (actualmente sólo controla la llamada caza aborigen), y se fijarían cuotas para todos los países (que en la actualidad son establecidas individualmente).

Además, los barcos tendrían observadores internacionales; se aplicarían controles genéticos en los mercados, se prohibiría la exportación de carne de ballena y se establecería el uso de métodos de caza lo menos crueles posibles.

Finalmente, el acuerdo crearía un santuario antártico, una zona clave para la reproducción y la alimentación de las principales especies balleneras.

Según los términos del acuerdo, continuaría la caza de la ballena de aleta (Balaenoptera physalus), una especie que se encuentra en peligro de extinción. 

Pero estas no son más que propuestas. La pregunta es si se llegará a un compromiso entre los grupos a favor y en contra de la caza de estos cetáceos.

Divisiones

A nuestro entender, el compromiso lógico es la casa regulada, pero al llegar a Agadir y ver que los países opuestos a la caza de ballenas no están dispuestos a ceder, no tengo motivos para para ser optimista sobre un posible acuerdo
Tomas Heidai, comisionado de Islandia ante la CBI

Algunos países que se oponen a la caza de ballenas y varios grupos conservacionistas han apoyado la propuesta de la Comisión Ballenera Internacional mientras que otros están implacablemente en desacuerdo.

Donna Petrachenko, representante de Australia ante la CBI, expresó que la propuesta le resta peso a la moratoria, y que esta debe permanecer en pie.

Pero del otro lado de la moneda están los países balleneros, que han acusado al bloque opositor de no aceptar la legitimidad de sus inquietudes.

"Hay dos grupos de países, unos a favor de la caza sostenible y otros que se oponen, con excepción de la caza aborigen con fines de subsistencia", explicó a la BBC Tomas Heidai, comisionado de Islandia ante la CBI.

"A nuestro entender, el compromiso lógico es la caza regulada, pero al llegar a Agadir y ver que los países opuestos no están dispuestos a ceder, no tengo motivos para para sentirme optimista sobre un posible acuerdo", añadió.

Procedimientos turbios

caza de ballenas
De aprobarse la propuesta se limitaría la cantidad de ejemplares cazados cada año.

Para algunas organizaciones no gubernamentales como Greenpreace o el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), un acuerdo en Agadir, aunque lejos de la solución perfecta que sería acabar con cualquier tipo de caza de ballenas, constituiría una mejoría de la situación actual, en la que Japón, Islandia y Noruega deciden unilateralmente la cantidad de cetáceos que capturan.

Algunos más críticos, como la organización Campaign Whale, del Reino Unido, aseguran que "de llegarse a un acuerdo se legitimaría la caza comercial y sería una manera de premiar el mal comportamiento de aquellos países que ignoraron la moratoria", dijo Andy Ottaway, director de este grupo.

De todas formas, aún se debe votar por la propuesta, que necesita el apoyo del 75% de los 88 países miembros.

Qué pasará, está en duda. La negociación ya ha comenzado y algunos han denunciado procedimientos turbios como compraventa de votos de los estados más pequeños y que se juegan poco o nada en la contienda.

Según el diario británico The Sunday Times, los gobiernos de Costa de Marfil, las Islas Marshall, Granada o Saint Kitts y Nevis negociaron con Japón la venta de sus votos a cambio de ayuda y prebendas como dinero en efectivo para sus delegados en Agadir. 

La información fue desmentida por todos estos países, aunque el presidente de Palau sí admitió a una emisora de radio australiana que el viaje de sus dos delegados a Marruecos es financiado por Tokio.
CIENCIA 

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