Nada, que está visto que Hollywood no se puede relajar: cuando no es la
crisis económica la que aconseja «cortarse» en la alfombra roja y
disminuir el volumen de los fastos para los Globos de Oro es el
terremoto de Haití. Mucho lazo rojo y amarillo alfombraron este año las
pecheras y las conciencias de las estrellas en una gala donde
triunfarían desde las acrobacias visuales de James Cameron hasta el buen
hacer de toda la vida de Meryl Streep.
«Avatar» fue premiada con el Globo de Oro a la mejor
película y Cameron se llevó el galardón al mejor director, amén de la
satisfacción de ver la ciencia-ficción dignificada. «La última vez que
se dio este premio a una película de este género fue a «E.T.» en 1982»,
recordó. También negó que su película sea antimilitarista o vejatoria
para los marines.
La espectacularidad visual se impuso entonces a la
fragilidad del guión, que es el mayor defecto que la crítica y parte del
público achacan a la obra de Cameron. Quien sin embargo triunfó pero no
arrasó. La gloria anduvo más repartida que otras veces.
El Globo de Oro a la mejor actriz de comedia para Meryl
Streep por su recreación de la cocinera Julia Child en «Julie &
Julia» es el séptimo que se lleva la veterana de New Jersey, que además
estaba nominada doblemente: por este papel y por el que interpreta en
«No es tan fácil».
El triunfo de la Streep se convierte en una
reivindicación de la actriz y la mujer madura, una especie que hasta
hace poco parecía en extinción en Hollywood. La misma ganadora bromeó
sobre ello al recordar que estuvo a punto de ser descartada para
protagonizar «Los puentes de Madison» junto a Clint Eastwood porque el
estudio pensó que a lo mejor ya estaba demasiado vieja: contaba 42 años
de edad, los mismos que tiene ahora la otra gran ganadora de estos
Globos de Oro, Sandra Bullock.
Después de muchos traspiés y de protagonizar varias
comedias tontorronas, Sandra Bullock se ha metido el corazón del público
en el bolsillo con el abnegado instinto maternal que despliega en «The
Blind Side». Le dieron el Globo de Oro a la mejor actriz dramática. Lo
recogió arrebatadoramente vestida de violeta, uno de los colores de la
noche.
Su homólogo masculino fue otro veterano de lujo, Jeff
Bridges, por el artista maldito que trata desesperadamente de renacer de
sus cenizas en «Crazy Heart». Puede andar camino de un Óscar por ese
mismo trabajo. La pareja «de baile» de Meryl Streep, el mejor actor de
musical o de comedia, fue Robert Downey Jr, por el dinámico Sherlock
Holmes que interpreta a las órdenes de Guy Ritchie.
Por cierto que la mujer de Downey, Susan, aguantó horas
de pitorreos por haber apostado públicamente a que el premio se lo
llevaría Matt Damon. La pobre se defendió montando guardia junto a su
marido con una sonrisa de oreja a oreja y alegando que no es que le
faltara fe en él sino que ella se limitó a decir lo que vaticinaban las
encuestas. Que por supuesto están para equivocarse.
El Globo al mejor actor de reparto se lo llevó la
revelación de «Inglorious Bastards», Christoph Waltz, mientras que la
mejor actriz de reparto resultó ser la singular Mo´Nique por su papel de
joven negra obesa y sometida a abusos en «Precious». Una vez más
Hollywood se deleita en entregar un galardón entre felliniano y
humanista, que en esta ocasión vez fue en detrimento de las aspiraciones
de Penélope Cruz, nominada por el musical «Nine».
En estos Globos de Oro Penélope parecía haber vuelto a
los orígenes: se fue sin premio pero alabada por todos como la más
elegante. Su soberbio y ceñido trajazo negro de Armani causó una
magnífica impresión y la situó en cabeza del ranking del glamour, y eso
que la pertinaz lluvia la obligó a desfilar por la alfombra roja
paraguas en mano. Por lo menos Penélope dio la cara, aunque fuese para
quedarse compuesta y sin Globo por tercera vez (ya estuvo nominada por
«Volver» y por «Vicky Cristina Barcelona»). Pedro Almodóvar ni siquiera
compareció en el hotel Beverly Hilton de Los Angeles a pesar de que «Los
abrazos rotos» estaba nominada en la categoría de mejor película
extranjera, premio que al final recayó en «La cinta blanca».
Aunque el último trabajo de Almodóvar ha sido objeto de
algunas críticas ditirámbicas sobre todo en la prensa de Nueva York, de
momento no parece que el éxito material acompañe al de papel. Bien es
cierto que aún queda abierta la carrera de los Oscar, donde la película
del manchego no representará a España pero puede tratar de colarse
representándose a sí misma.
El venerable Martin Scorsese se llevó el Globo de Oro a
la obra de toda una vida. «Resacón en Las Vegas» triunfó en el apartado
de mejor comedia o musical y «Up» en el de mejor filme de animación, un
género que Paul McCartney defendió que «no es sólo para niños sino
también para adultos que se drogan», fina muestra de humor británico
acaso no muy apreciada por los norteamericanos. Jason Reitman recogió el
premio al mejor guión por «Up in the Air» y en los premios televisivos
aparecieron nombres históricos, tales como Drew Barrymore, Kevin Bacon y
Alec Baldwin.
Mención especial mereció el protagonista de la serie
«Dexter», Michael C. Hall, mejor actor de serie dramática, quien subió
al escenario con la cabeza dramáticamente cubierta con un gorro. Era su
primera aparición pública tras anunciar que padece cáncer. Aunque el
actor está recibiendo tratamiento y sus perspectivas de recuperación son
buenas, le es imposible dejarse ver sin que se noten los estragos de la
quimioterapia. Por eso decidió dar publicidad a su caso ante la
«inminencia» de la gala, afirmó.

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