02 noviembre 2009

A. Latina: ¿a dónde van los generales?

Sergio Acosta
Soldados de Honduras vigilando urnas de votación
Los golpes de Estado no son cosa del pasado en América Latina.

Un día, los ejércitos jugaron un rol dominante en las sociedades latinoamericanas: derrocaron gobiernos civiles, asumieron el poder y establecieron jefaturas y juntas militares dejando un triste recuerdo. Y una herencia.

Sería muy complaciente decir que, en las modernas sociedades latinoamericanas, las asonadas militares pertenecen a otra era.

Según analistas consultados por BBC Mundo, el escenario de un golpe militar por sectores conservadores de las Fuerzas Armadas aún es real en la región.

Y lo es, indican, sobre todo porque el control civil sobre los ejércitos en América Latina no es de la misma naturaleza ni calidad en todos los países.

BBC Mundo presenta a continuación un breve análisis sobre los distintos roles que están asumiendo los ejércitos latinoamericanos.




Rutas del desarrollo castrense

En Argentina, se llevó a cabo esta semana la XXVIII reunión de comandantes de los Ejércitos Americanos, una conferencia destinada a analizar las estrategias de defensa del continente.

Los ejércitos latinoamericanos se hallan en pleno proceso de modernización de su infraestructura militar y enfocan su papel en las llamadas "amenazas emergentes".

Pero es en el nivel de distinción entre lo civil y lo militar, donde se bifurcan los diferentes modelos militares que existen en la región.

¿A dónde van los generales? Los expertos advierten que la lucha antinarcóticos ha acrecentado el papel de los militares en la sociedad y en algunos regímenes y tendencias actuales el ejército tiende a jugar un rol más prominente.

México está en la lupa de los analistas de lo militar, mientras que en Brasil y Venezuela, los expertos ven que se configuran dos caminos paralelos: uno que mira al ejército en un rol de sólo defensa externa y otro como un defensor del proyecto político del gobierno.

Honduras, la advertencia

El de Honduras no es el único golpe de Estado de la última década y surge en 2009 como advertencia para el resto de los países de América Latina.
No podemos decir que ya pasamos la época en la que los ejércitos jugaban un rol desestabilizador en la política latinoamericana.
James Lockhard Smith, International Institute for Strategic Studies

De acuerdo con Jorge Luis Sierra, investigador miembro del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), con sede en México, en algunos países de la región el control civil sobre las Fuerzas Armadas es todavía débil.

"Persisten resabios antidemocráticos, profundamente autoritarios, de grupos que pueden incluso ser civiles, que están interesados en conseguir sus objetivos a toda costa, incluyendo la posibilidad de ejecutar un golpe de Estado", afirma.

El analista aclara que se refiere al escenario más catastrófico, aunque de "de ninguna manera es descartable".

"Si un pais se ve inmerso en una crisis económica profunda que no pueda resolver, si resulta incapaz de garantizar la seguridad de los ciudadanos, de controlar la fuerza y penetración de los narcotraficantes, si fracasa en las funciones básicas que debe tener su Estado, entonces creo que el escenario de un golpe militar por sectores conservadores de las Fuerzas Armadas y de la propia sociedad civil es un riesgo real".

El pasado de los golpes


Naciones que concibieron en los 70s el llamado Plan Cóndor, operación que llevó al asesinato y desaparición de miles de opositores.
  • Brasil (1964-1985)
  • Chile (1973-1990)
  • Paraguay (1954-1989)
  • Argentina (1976-1983)
  • Bolivia (1971-1982)
  • Uruguay (1973-1985)
James Lockhard Smith, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, siglas en inglés), con sede en Londres, coincide en que "no podemos decir que ya pasamos la época en la que los ejércitos jugaban un rol desestabilizador en la política latinoamericana".

"Sería una visión muy complaciente decir que los golpes de Estado estilo 70s ya quedaron en el pasado", afirmó.

Sierra advierte que aunque el de Honduras no fue un golpe como los ocurridos en los 60s y 70s em Brasil, Paraguay, Chile o Argentina, "sí fue una experiencia que puede ocasionar un daño profundo al tejido democrático del país y que puede fortalecer la influencia de los militares en la vida política nacional".


Narcotráfico y otras amenazas "emergentes"

La utilización de ejércitos latinoamericanos en el combate al narcotráfico ha sido una función guiada por influencia de Estados Unidos y determinada por las carencias del poder civil para enfrentar mafias bien armadas.
Lucha contra las drogas en México
México ha recurrido al Ejército para el combate para las drogas.

Para algunos, esta participación sólo fortalece las esferas de autonomía de los militares y alienta aspiraciones de sectores militares que piensan que los civiles "han fallado".

Esa es la opinión de Sierra, quien asegura que la lucha antinarcóticos ha acrecentado, de forma poco conveniente, el papel de los militares en la sociedad.

Lockhard Smith, del IISS, afirma que, "en ciertas circunstancias limitadas, es adecuado que el ejército asuma un rol de procuración de justicia, simplemente porque tienen la capacidad que la policía no tendría necesariamente".

El experto dice que las llamadas amenazas emergentes, en realidad han estado ahí por mucho tiempo, "sólo que ahora han adquirido especial relevancia".

"Son el tráfico de drogas, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, las actividades terroristas de algunas insurgencias".

La intervención militar en áreas donde el poder civil carece de capacidad instalada también se ve cuando el ejército interviene en tareas de emergencia por desastres naturales.

"Ésas no son tareas propiamente militares. Ésas son tareas no militares y cuando se emplean Fuerzas Armadas en tareas así es que esos gobiernos carecen de una fuerza civil bien equipada".

Instituciones, milicias y fantasmas

Lockhard Smith distingue dos desarrollos paralelos principales en América Latina:

Brasil y Chile

"Por un lado, tenemos países que emergen del pasado, donde los regímenes militares aplicaban una doctrina de seguridad nacional en general y el ejército jugaba un papel muy predominante. En estos países, en particular en Brasil y Chile, están profesionalizando sus ejércitos, se ha establecido un control civil de los militares, y el ejército está asumiendo un rol de defensa externa y en otras dimensiones que son diferentes del foco previo tradicional en seguridad interna".

Venezuela y Ecuador

"En Venezuela y, en menor medida Ecuador, hay un ejército que está perdiendo su rol constitucional de defensor de la seguridad nacional y se está convirtiendo en defensor del proyecto nacional del gobiernoconscripción, en lugar de separar lo civil y lo militar, se tiende al uso de milicias irregulares que apoyan al gobierno y, con mucha frecuencia, al presidente mismo, fuera de los canales institucionales". en cuestión. En lugar de profesionalización, hay un sistema de

El experto afirma que hay también áreas en la región con desarrollos muy positivos, pero donde sobreviven los fantasmas del pasado.

"El gobierno colombiano, por ejemplo, ha establecido múltiples iniciativas y reducido violaciones de derechos humanos y la colaboración con grupos irregulares. Pero al mismo tiempo hay culturas institucionales enrraizadas en sectores militares, que siguen los modelos viejos de contrainsurgencia, viejos modos de hacer las cosas y continúan involucrados en violencia y violaciones de derechos humanos en alguna medida".

¿Carrera armamentista o modernización?

La de Brasil es la industria militar más importante que hay en el continente después de Estados Unidos.
Gráfico, militares por país
En relación con el Producto Interno Bruto, Colombia, con 4%, es el país con el mayor gasto militar en 2007, seguido de Chile, con 3,4%, Ecuador (2,9%) y Bolivia (1,7%). Brasil gastó ese año el 1,5% de su PIB en Defensa, y Venezuela, 1,3%.

No hay guerras interestatales en la región, pero sí conflictos armados internos que han rebasado la frontera y generado tensión. También existen disputas territoriales que no se han terminado de resolver.
En este contexto, visible sobre todo en las fronteras entre Colombia, Venezuela y Ecuador, hay un proceso reciente de adquisiciones de equipo militar de última generación por parte de diversos países.
Jorge Luis Sierra, lo ve como "una competencia por ver quién se pertrecha mejor".
Es muy fácil pensar que hay una carrera armamentista, porque hay algunos elementos de ello, pero es muy importante saber que los ejércitos de Latinoamérica están pasando por un ciclo de modernización.
James Lockhard Smith, IISS

"Brasil está comprando tecnología a Francia para la fabricación de submarinos nucleares, Venezuela se ha equipado con una cantidad importante de aviones, Argentina ha hecho lo mismo. Chile está en una reestructuración de sus Fuerzas Armadas. Son países con instituciones militares en expansión".

Pero en opinión de Lockhard Smith no existe una carrera armamentista en la región.

"Es muy fácil pensar que sí, porque hay algunos elementos de ello, pero es muy importante saber que los ejércitos de Latinoamerica están pasando por un ciclo de modernización", señala.

El experto en América Latina del IISS explica que para que una carrera armamentista tenga lugar se necesita que haya ciertas dinámicas que no están presentes en la región.

"En una carrera armamentista los Estados responden a lo que perciben como el creciente nivel de amenaza mutua, incrementando de manera progresiva su armamento.

"Ése es un proceso repetitivo, que yo no creo que esté aquí todavía.

"El único lugar donde podría aplicarse en el futuro sería entre Colombia y Venezuela, pero ese es un caso muy limitado. Y mucho está simplemente inflado en los medios, fuera de toda proporción".

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