15 mayo 2010

Genes tibetanos diseñados para la altura

BBC Ciencia
Durante mucho tiempo los científicos se han preguntado porqué los pobladores del Tíbet pueden vivir en altas latitudes sin mostrar las complicaciones graves que experimenta el resto de la gente.
Monje tibetano
Los tibetanos tienen 10 genes que les permiten procesar el oxígeno de distinta forma.

Una nueva investigación descubrió que esto se debe a que los tibetanos han evolucionado con 10 genes especiales que les permiten procesar el oxígeno de distinta forma.

El hallazgo, afirma el estudio publicado en la revista Science, podría conducir al desarrollo de nuevos tratamientos para el llamado "mal de montaña". 

El Tíbet es la región más alta de la Tierra, con una altura promedio de 4.900 metros.

Según el estudio, los pobladores del Tíbet comenzaron a adaptarse genéticamente hace unos mil años para evitar la policitemia.

Éste es un trastorno en el cual el organismo produce un nivel excesivo de glóbulos rojos en la sangre cuando se le priva de oxígeno, que es lo que puede ocurrir cuando los montañistas, por ejemplo, escalan las cumbres más altas del mundo.

Esto se debe a que en las altas latitudes la atmósfera contiene mucho menos oxígeno que a nivel del mar.

Procesamiento de oxígeno

Entre las complicaciones que puede causar la policitemia está la inflamación de los pulmones y el cerebro e hipertensión pulmonar que puede provocar un fallo respiratorio.
Tibetanos
Gracias a su adaptación genética los tibetanos no sufren complicaciones por la falta de oxígeno.

No sólo los montañistas están expuestos a este trastorno cuando escalan altas cumbres. También las personas que viajan a lugares significativamente más altos que donde suelen vivir pueden desarrollarlo.

Tal como explican los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah en Estados Unidos y la Escuela de Medicina de la Universidad de Qinghai, en China, incluso a alturas de 4.000 metros o más sobre el nivel del mar, la mayoría de los tibetanos no producen glóbulos rojos en exceso y no desarrollan las complicaciones de la policitemia.

Los científicos descubrieron que esto debe a 10 genes específicos que tienen los tibetanos, dos de los cuales están muy vinculados a la hemoglobina, la molécula que transporta el oxígeno en la sangre.

Se sabe que otras poblaciones, como las de los Andes en América del Sur y los habitantes de las tierras altas de Etiopía, en África, han desarrollado adaptaciones evolutivas para poder vivir en esos lugares.

Pero según los científicos, los tibetanos han evolucionado con genes que ninguna otra población de las altas latitudes posee.

"Lo que es especial con los tibetanos es que ellos no desarrollan un conteo alto de glóbulos rojos", afirma el profesor Josef Parchal, uno de los investigadores.

"Si podemos entender por qué ocurre esto, podremos desarrollar terapias para enfermedades humanas".

Genes especiales

Templo tibetano
El Tibet es la región más alta de la Tierra con una altura de 4.900 metros.

En el estudio, los investigadores tomaron muestras de sangre de 75 individuos que vivían en un pueblo a casi 4.500 metros de altura sobre el nivel del mar.

Los científicos encontraron 247 genes relacionados con el procesamiento de oxígeno y otros procesos fisiológicos potencialmente asociados a la capacidad de los tibetanos de vivir en tierras altas.

Después compararon esas variantes con las muestras de personas que vivían en poblados cercanos ubicados a menor latitud.

Al final lograron identificar 10 genes en los pobladores del Tíbet que no tenían los pobladores de pueblos cercanos.

Los investigadores subrayan que todavía hace falta llevar a cabo más estudios para confirmar estos resultados y que podría haber otras causas fisiológicas que permiten esta adaptación a la altura.

Pero creen que estos 10 genes les han permitido a los tibetanos tener procesos de metabolismo más eficientes para no producir glóbulos rojos en exceso donde hay menos oxígeno.

Los científicos también encontraron que los tibetanos tienen un nivel más alto de óxido nítrico en el organismo, un compuesto que podría ayudar a transportar más oxígeno a los tejidos para prevenir la policitemia.
CIENCIA 

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