EE.UU. incrementó el lunes las medidas de seguridad.
El gobierno de Cuba convocó al
máximo diplomático de Estados Unidos en la isla para protestar por la
inclusión del país en una lista de 14 países cobijados por medidas
adicionales de seguridad aeroportuaria tras el fallido atentado de
Navidad en un vuelo a Detroit.
Josefina Vidal Ferreiro, una funcionaria del
Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que las nuevas regulaciones
constituían una acción hostil pensadas para justificar el embargo
estadounidense a Cuba.
Nigeria, también parte de la lista, llamó al
embajador estadounidense para hacerle sentir su malestar, según declaró a
la BBC el canciller nigeriano, Ojo Maduekwe.
El supuesto atacante era un nigeriano, pero para
Maduekwe es inaceptable que por las acciones de un hombre -que pasó
gran parte de su vida fuera de Nigeria-, un país de 150 millones de
habitantes se vea forzado a enfrentarse a condiciones de seguridad más
rígidas.
"Paranoia"
Los medios oficiales cubanos ya se habían
quejado el lunes por la decisión de EE.UU. El diario Granma, medio
oficial del Partido Comunista cubano, la describió como "paranoia
anti-terrorista".
La Agencia de Seguridad de Transporte (TSA,
según sus siglas en inglés) anunció el domingo que las nuevas normas se
aplicarían con cualquier pasajero que vuele desde los países en la lista
de "Auspiciadores Estatales del Terrorismo" del Departamento de Estado
de EE.UU. o haya hecho escala en ellos.
Además de Cuba, la lista de países incluye a
Irán, Sudán y Siria. También serán revisados los pasajeros provenientes
de "otros países de interés" como Nigeria, Pakistán y Yemen.
En la lista también estarían incluidos
Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Irak, Líbano, Libia y Somalia.
Además, también se escogerán pasajeros al azar de los vuelos de otros
países.
Los viajeros deberán someterse a una revisión
corporal completa y a la inspección de sus equipajes de mano.
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