No todo el mundo planea
participar en estas polémicas elecciones.
"Bienvenidos a Honduras, un país
en paz y en democracia" dice la voz profunda que nos da la bienvenida a
bordo del avión que nos trajo a Tegucigalpa.
No tanto por los bandos encontrados sino por las diferencias entre lo que veo en los medios y lo que percibo en la calle.
Televisoras, radios y periódicos hablan de las elecciones como si se tratara de un proceso más en la corta experiencia democrática hondureña.
Como si el "detalle" de que haya un presidente depuesto y refugiado en una embajada no fuera sino anecdótico.
"Los militares, así como
la mayoría de los medios, son acusados de coordinar la salida de Manuel
Zelaya, y como la participación popular será el factor crucial con el
que serán evaluadas estas elecciones, es lógico que quieran garantizar
una nutrida convocatoria"
clic Lea: dos presidentes y ninguno en el poder
Hasta las fuerzas armadas y de policía tienen el aire una pieza institucional en la que recuerdan que ellos no pueden votar, pero que "defienden la constitución" para que los demás hondureños puedan elegir a sus gobernantes.
Los militares, así como la mayoría de los medios, son acusados de coordinar la salida de Manuel Zelaya de la presidencia y como la participación popular será el factor crucial con el que serán evaluadas estas elecciones, es lógico que quieran garantizar una nutrida convocatoria.
"La expresión popular"
Militares y policías no pueden votar,
pero "defienden la constitución".
Muchos políticos hondureños de los que apoyaron la salida de Zelaya esperan que esa participación sea masiva para "callarle la boca" a los gobiernos extranjeros que han aislado a Honduras.
Pero el problema no es solo con la gente de afuera, dentro de Honduras muchos temen que haber insistido en las elecciones puede terminar desencadenando brotes de violencia y eso podría afectar la concurrencia a los comicios, más que las fidelidades políticas.
"Dentro de Honduras
muchos temen que haber insistido en las elecciones puede terminar
desencadenando brotes de violencia y eso podría afectar la concurrencia a
los comicios"
Recuerdo esa frase cuando un simpatizante zelayista me dice en las cercanías de la embajada de Brasil -en la que está refugiado el mandatario depuesto- que lo suyo no es Mel (como se lo conoce a Zelaya), ni las elecciones, sino "lo que viene después".
Si lo hubiera escuchado, la preocupada señora de una tienda de celulares que me expresaba sus dudas por lo que pueda pasar el domingo, seguramente habría ratificado su decisión de no salir de su casa el día de los comicios y no dejar que sus hijos salieran a votar.
¿Algo más que política?
Algunos seguidores se concentran frente a
la embajada donde está el depuesto Mel Zelaya.
No. Se me olvida que no solo de política vive el hombre. Son aficionados festejando el triunfo de su equipo en la Liga Nacional de Fútbol.
A lo mejor somos los de fuera los que vemos demasiadas cosas, o las vemos más grandes de lo que puedan parecer a los ojos locales. Así que decido despolitizarme un poco y sigo viendo la celebración.
En eso uno de los aficionados entrevistados en directo dice con gravedad que "no se necesitan árbitros extranjeros, los locales sabemos pitar muy bien y decidir nuestras cosas".
¿Estaría hablando sólo de fútbol?
http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/11/091126_0528_honduras_chirinos_irm.shtml
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