El transbordador Atlantis regresó ayer al Centro Espacial Kennedy para
poner fin a una década marcada por la utilización de este tipo de naves
en el tráfico de tripulantes con destino a la Estación Espacial
Internacional (EEI). Tripulado por el comandante Charlie Hobaugh y el
piloto Barry Wilmore, el Atlantis trajo de vuelta a la Tierra a la
astronauta Nicole Stott, que pasó 87 días en la estación orbital. Tras
esta misión, al Atlantis sólo le queda una operación pendiente, ya que,
junto a los transbordadores Discovery y Endeavour, quedará fuera de
servicio el próximo año. Las otras dos naves de este programa espacial
de la NASA fueron el Challenger, destruido en una explosión al partir en
1986, y el Columbia, que se desintegró al retornar a la atmósfera
terrestre en 2003, dos tragedias en las que perdieron la vida catorce
astronautas. En conjunto, los transbordadores han completado 129
misiones orbitales, 31 de las cuales han servido para llevar partes,
equipos, suministros y astronautas a la Estación Espacial Internacional.
Tres de los tripulantes de la EEI emprenderán el próximo lunes su viaje
de regreso a la Tierra a bordo de una cápsula rusa Soyuz, nave que
también se encargará de trasladar a órbita al nuevo remplazo, previsto
para el 22 de diciembre. Sobre estas líneas, el Atlantis toma tierra,
ayer, en las pistas del Centro Espacial Kennedy.
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